12:30 hora zulu, estoy en lo alto del monte pagasarri, las condicciones son adversas pero no pienso ni por un momento en dar marcha atras, a pesar de que en las 2 horas de subida he perdido el aliento en un par de cuestas, siempre tuve claro el objetivo, el monte o yo.
La intensa niebla no me deja ver ni a 10 metros, me impide ver los hermosos paisajes del valle, la lluvia cae sobre mi, feroz, con fuerza, y las frias gotas de agua me caen por la barbilla, y con frecuencia tengo que limpiarme los ojos, porque la molesta lluvia asi lo pide. Estoy calado hasta arriba, mi chandal de algodon ha sido una muy mala eleccion, y mi sudadera, aguanta todo lo que puede. Tengo un chubasquero en la mochila, pero no lo quiero, aun no.
Lo peor sin duda alguna no es la lluvia, que es una bendicion del cielo mientras subo, pues me refresca y me da fuerzas para seguir. Lo peor es el viento invernal que sopla alli arriba, y que me hace tembrar y tiritar como un niño asustado por la oscuridad.
Parece que la montaña queria que diera media vuelta, pero no sabe con quien se las gasta, cuanto más negro estaba el cielo, cuando más frio me entraba, más ganas de continuar tenia, no era momento de dar media vuelta, ni un solo paso atras.
El no haber desayunado me salio muy caro, pues hasta que no me tome mis barritas de cereales de manzana que llevaba, iba perdiendo el aliento cada poco y las piernas me fallaban. al llegar arriba todo cambio, las fuerzas ya estaban recuperdas, y sentado en un pedregoso camino, con la lluvia por techo, saque dos mandarinas de mi mochila, y...oohhh, puedo asegurar que en la vida habia disfrutado tanto esa fruta.
Alli estaba yo, posiblemente en las peores condicciones que se me ocurren, con una sonrisa perfecta, y disfrutando de todas esas sensaciones que el monte me estaba dando.
martes, 26 de octubre de 2010
viernes, 25 de diciembre de 2009
Estamos otra vez online
Pereza, dejadez, y algunos problemas técnicos, han hecho que mi web estuviera caída durante algún tiempo. Todo empezó cuando se me terminó el contrato del dominio, y claro aunque la web en teoría estaba en la red, no respondía al nombre de cyrusnet, que era lo suyo.
Era la ocasión perfecta para unificar dominio y hosting, pero por motivos técnicos que no entiendo, el hosting no me dejo hacerlo, asi que lo olvidé por un tiempo, y hasta hoy. Al final he contratado el dominio con esdominios, y lo redirecciono a mi hosting, y en unas horas, todo esta como antes.
Durante este tiempo he tenido tiempo para pensar, ¿y si me hago una cuenta de wordpress o blogger?, total para 4 fotos que pongo puedo usar picasa o flirck y para 4 entradas más, me serviría de sobra.
En cuanto tenga un poco de tiempo, si consigo hacer algún backup de todo esto, lo mismo lo miro con más calma.
martes, 2 de junio de 2009
Free hugs
Este fin de semana he tenido fin de semana con los chavales, con los más peques además, de 5º y 6º. Como siempre me lo he pasado bien, como siempre he vuelto cansado y con algún moratón de alguna patada perdida, y como siempre he vuelto con una sonrisa y 5 años menos.
Que vitalidad tienen, que maravillosa ignorancia, que felicidad, que energía desprenden. No se cuando perdí todas esas virtudes, pero durante estos ratos vuelvo a recuperar un poco de esa juventud, en la que lo más importante era llegar al patio pronto para tocar la portería y no ponerte de portero.
Como hacia un color horrible cambiamos los planes que teníamos y compramos un arsenal de globos de agua y los empezamos a llenar para hacerles una emboscada a los chavales. Ellos con pruebas iban consiguiendo pistas para poder encontrar los globos, y cuando ya todos teníamos, los monitores nos atrincheramos en la casa, y desde allí bombardeábamos a todo lo que se movía por allí.
Justo al lado de la puerta de la cocina estaban las chicas, porque estaba allí una de las fuentes, así que pronto me olvidé de llenar los globos, que tardaba mucho, y me hice con una taza de desayuno que se llenaba en 2 segundos, y abriendo la puerta un poco, le enchufaba a alguna una buena ración de agua fría... libre de impuestos, jajajja.
A la tercera vez ya me estaban esperando y aunque yo logre esquivar el ataque, a Sendoa que andaba por allí apostado le cayo una buena encima. Estuvo muy bien la verdad, después una duchita, a cambiarse de ropa y a cenar caliente.
Como todavía son muy peques, algunos es la primera vez que salen de casa sin sus papis, sin móvil para evitar la tentación, y claro, siempre hay alguno que tiene “mamitis”, así que de vez en cuando alguna te da un abrazo gratuito, y con un buen abrazo de oso se olvidan las penas. Ellos son tipos duros y no les gusta reconocerlo, así que lo piden de otras formas, con dolores imaginarios o cosas del estilo. Sobre todo a la hora de irse a dormir, donde sus padres les llenan de atenciones y cariños, es cuando más sentimentales se ponen.
El momento más “gracioso” (para los monitores) fue cuando nos confesaron envalentonados que habían estado yendo a unas cuevas que había por la casa, sin nosotros, cosa que estaba harto prohibido, así que se merecían un correctivo, después de barajar varias opciones como el irse antes a dormir y quedarse sin juegos, se me ocurrió de coña algo que fue al final el “castigo”.
A dos de las niñas no les gustaba el yogur con cachitos, así que habían tardado 1 hora en comérselo quitando cacho a cacho todo lo que pareciera un trozo de fresa, así que se me ocurrió que si se comían un yogur entero les perdonaríamos el castigo a todos, dándoles una presión horrible a las dos pobres querubines. Yo que soy muy mal comedor, no aguanto la cebolla entre otras muchas cosas, hubiera castigado al mismísimo ghandi antes que probar algo que no me gustara, pero estas dos valientes, no dudaron ni 3 segundos en decir que si, que se lo comían. La verdad es que no íbamos a hacerles comer el yogur porque era algo bastante cruel, y aunque podía haber un fin didáctico, no era esa la idea del asunto.
No es fácil decirlo sin partirse de risa, así que lo hice yo que soy bastante bueno pa eso, el resto se reían un poco pero bueno.... cuando una de ellas se echo a llorar después de comer un par de cucharadas se me cayo el alma a los pies, así que decidí sin consultarlo con los demás monitores que el castigo había terminado, que el gesto de sacrificarse por el resto había sido muy valiente, y desde luego, a mi, me dieron una lección.
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