Cuenta la historia que un científico se propuso investigar como los monos aprendían entre ellos, y como razonaban. Para ello propuso el siguiente experimento, colocó a los monos en una jaula, donde había una escalera que iba a parar a una pequeña plataforma con jugosos plátanos. Pero había un pequeño truco, si alguno de los monos subía por las escaleras para darse un festín, los científicos mojaban con una manguera con agua muy fría a los monos que estaban abajo.
Los resultados eran los siguientes, al principio alguno de los simios vio los plátanos y subió a por ellos, y los demás monos recibían un buen baño con agua helada. Pero con el tiempo los propios monos asociaron que el chorro de agua solo venía cuando alguno subía a la plataforma, con lo que en un par de meses cuando un mono intentaba subir a por la comida, los demás le golpeaban violentamente, para derribarlo, e impedir que subiera. Con esto se ahorraban el chapuzón.
Con el tiempo cambiaban uno de los monos, por otro que no había estado nunca, y cuando intentaba subir, los demás se lo impedían, con lo que no llegaba a mojarse nadie. Poco a poco todos los monos fueron reemplazados, y lo curioso del experimento es que se dio la situación de que a pesar de que ninguno de los monos nunca había sido rociado con agua helada, no dejaban subir al mono a la plataforma. Si los investigadores hubieran podido preguntar a los monos, porque derribaban a los que intentan subir, ellos dirían sin lugar a dudas: “Porque aquí se ha hecho así siempre”.
¿Y por qué cuento esta historia?, pues porque hace unos años alguien repitió esta frase, haciéndome recordar que cerca están algunos de los monos, y cuanto nos queda por avanzar. Esta es la segunda historia que sucedió en Haro, donde yo veraneo.
Nos cubría un cielo nublado, la lluvia amenazaba tímidamente pero inexorable. Nos encontrábamos en la piscina jugando unas cartas, pero buscábamos otra cosa para pasar la mañana de agosto. Nadie más en la piscina, tal vez la lluvia les había asustado, y nos encontrábamos allí solos.
Se me ocurrió la idea de coger la barca hinchable que teníamos y hacer un poco el cafre con ella en la piscina. Los hinchables están prohibidos, pero tal vez sea yo muy listo o demasiado tonto, me pareció que ha nadie íbamos a molestar. Nada más lejos, pues llevaríamos 10 minutos jugando con la barca, uno se subía, y los demás le tirábamos, y nos intentábamos subir los demás.
Salio un vecino y como siempre, pues ya habíamos tenido otros encuentros con él, nos ordena, que quitemos la puta barca del agua, que haber si no sabemos que eso esta prohibido, y que haber si con la edad que tenemos no tenemos nada mejor que hacer que tocar las narices. Antes de que alguno de mis amigos saltara con alguna grosería, intentamos mediar con la dialéctica, arma poderosa. Le dije que, si se iba a bañar, que no hacia falta ponerse así, que nos lo dijera de buenos modos, y nos íbamos a otro sitio, pero que por favor, no nos volviera a gritar así.
Claro esta, el tipo ese no quería bañarse, y así nos lo hizo saber, solo quería tocarlos las narices, así que una vez más, gritando, nos volvió a decir que era la última vez que nos lo decía, que quería ver la jodida barca fuera de la piscina, ya!!.
No nos rendimos a ponernos a su nivel, así que intentamos dialogar otra vez. Le dijimos que mirara alrededor, que no había nadie ni en la piscina, ni el en césped, y por lo tanto, no había nadie a quien molestar, así que no había razón para quitar la barca.
Nuevamente, nos mostró lo cerca que estamos del mono, dándonos una muestra de que cosas no decir en público, pues nos dijo claramente:
Haber chaval, esta prohibido meter hinchables, lo pone bien claro en las normas, si no te las has leído, es tu problema.
Por supuesto que las he leído, digo más, no solo las he leído, sino que las he comprendido, he entendido su significado y su razón de ser.
Yo siempre he pensado que las normas están puestas por algún motivo, y desde mi punto de vista, el hecho de que no se puedan meter colchonetas hinchables en la piscina es porque es muy molesto para los demás bañistas, pues puede salpicar o simplemente ocupar un espacio. Dado que para mi era tan obvio que una causa llevaba a tal efecto, pretendí que me dijera el motivo de la norma, pero he aquí, que como comenté antes, la evolución parece haberse detenido en algunas personas, pues ante la pregunta:
Bien esta prohibido, pero ¿porque?. (Aquí yo esperaba un, porque molesta, … en fin, llevarle a mi terreno, y avanzar hacia mi postura el “debate”)
Las normas están puestas y punto, esta prohibido porque aquí se ha hecho así siempre.
Y con esta frase, que me hizo recordar el experimento de los monos, terminó la discusión, pues pronto entendí que no iba a sacar nada en claro, así que cogimos nuestra barca, y “Al abordaje !!!!!!!
martes, 10 de julio de 2007
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