- Que no estuviese muy lejos, porque no quería gastarme mucho dinero.
- Que fuese un país diferente, es decir, nada de irme a holanda, etc. Yo quería algo más radical.
- Que no fuesen muchos días, porque después llegaban las fiestas de Bilbao, y el estudio, que no podía demorarse más.
Dado que no tenía pasaporte, sacármelo no fue tarea fácil, pues ni en Basauri ni en Bilbao fui capaz de hacerlo. Las colas daban la vuelta a la manzana, así que después de 2 días de intentos, lo deje por imposible, y decidí sacarlo en Miranda de Ebro, en 30 minutos, lo tenía en la mano.
Al final, todo listo, destino: Marrakech, 302 euros por 4 noches y 5 días en media pensión en un hotel de 5 estrellas (Que no es lo mismo que 5 estrellas aquí). La única pega que tenía es que el avión salia de Madrid, y a ese precio teníamos que añadir los gastos del bus hasta allí.
Pi pi pi ... Suena el timbre de casa, me levanto de golpe, y miro el despertador, las 7:40, me he dormido!!!!, había puesto la alarma a las 7:15 de la tarde, cagon too. después de poner la cabeza debajo del grifo, cojo la maleta, y arranco para la calle. Mi primera vez en Barajas, y no me superó, esta todo bien señalizado, y sin problemas de colas ni de ningún otro tipo, llegamos al destino, en algo menos de 2 horas de vuelo.
Que decir del viaje, chapo!, muy recomendable, bueno, bonito y barato. La única pega que hay es que no hay mucha fiesta por la noche, en cuanto a bares y así se refiere, a pesar de haber una discoteca Pacha en la misma ciudad. Pero la plaza de jemma el fna puede dar de si hasta altas horas de la noche.
Anécdotas:
Todo viaje tiene sus curiosidades, sus historias, y este no iba a ser menos, para empezar el primer día nos levantamos a las 6 de la mañana pensando que eran las 10, y bajamos corriendo a desayunar, porque a las 10:30 se cerraba el restaurante. Con dolor de cabeza por el sueño, muy mala cara y poco hambre, bajamos y vimos que no había nadie, ja ja ja. Esto junto al echo de romper un ascensor del hotel por hacer el payaso, o que a un amigo nuestro se lo quisieran llevar a un hamman (una especie de SPA marroquí) para algo más que darle unos masajillos, je je.
Curiosidades:
Desde luego todo allí son curiosidades, y esto es quizás lo mejor del viaje, que todo llama la atención. Todo empieza con el regateo, un juego al principio y un infierno a las 2 de la mañana, cuando lo único que quieres es ir al hotel por un precio justo. Lo malo del regateo es que si el producto no te interesa mucho, y sólo quieres saber cuanto cuesta, pues eso te lleva unos 5 minutos. Otro problema es que como los alemanes o los estadounidenses regatean mucho menos, no se molestan mucho con nosotros, pues saben que podrán venderlos por otro precio mejor.
En cuanto a la comida, no esta mal, la única pega es que lleva muchas especias, y a nuestros pijos estómagos no le sienta nada bien. De los 3 que fuimos, el 100% acabamos mal de las tripas, menos mal que íbamos preparados, habíamos llevado unos medicamentos para eso. Los caracoles tiene mucha fama, y al final me fui sin probarlos, el cus cus, sin más, para mi gusto era algo insípido, eso si, llena muchísimo. Otro de los manjares allí son las naranjas, más grandes que aquí, y con un color menos naranja. En la plaza puede haber unos 10 puestos de zumos de naranja, con hielo, lo que hace de los zumos de naranja un bocado estupendo. Por un precio de 3 dirhams, unos 25 céntimos de euro. Con ese dinero no compras aquí ni las narajas.
Sin rotondas, casi sin semáforos ni pasos de cebra, con las calles llenas de motos con 3 o 4 pasajeros sin casco, con las “calesas”, que son carruajes de caballos, bicis, etc. hacen de las calles de Marrakech una autentica jungla de asfalto.
Uno de los momentos más duros fue cuando estando tomando un té, en casa de uno de los vendedores en el zoco (La zona de los artesanos), nos comentaba que vivía allí mismo, en la misma tienda. Unos dos metros cuadrados, lleno de trastos. Nos invitaba a un té en su casa y nada le quitaba la sonrisa de la boca, en cierto modo se sentía afortunado por tener la tienda en un buen sitio. Esa situación era el ejemplo perfecto de que no es más feliz quien más cosas tiene, sino quien menos necesita. En ese momento me dí cuenta de que todas las bolsas que llevaba con recuerdos, regalos, etc no valían nada, ese hombre me llevaba años luz en cuanto a valores se refiere.
Consejos:
Sobre que llevar, seguro que son muchos los mitos, bolis, caramelos, tabaco, etc. Nosotros llevamos todo eso, wisky, marlboro, bolis, caramelos, mecheros, etc. Es posible que algunas ciudades pequeñas el tabaco pueda ser moneda de cambio, pero en Marrakech no servía para nada. Aveces se podía incluir en algún cambio, pero no daban mucho por él. Yo lo intentaba usar para marear a los vendedores, metiendo nuevas cosas al cambio, para intentar liarles, y bajar algo el precio. Lo que si es buena idea, es llevar wisky, pues allí en un país de religión musulmana, el wisky tiene bastante buena acogida. Yo compré por 4 euros una botella y allí al cambio podrías rebajar más de 10 euros fácilmente. Allí hay tiendas donde lo venden, pero bastante caro. Los mecheros, bolis y caramelos no sirven para cambiar o negociar, pero son de gran utilidad para guiarte por las callejuelas. Los niños son muy majos y te llevaran donde quieras, pero unos caramelos no están de más. Nos sacaron de más de un aprieto, pues las calles son bastante pequeñas, y orientarse es muy difícil.
Nunca, jamas hay que pagar el precio que se pide, normalmente suele ser la mitad o así, en algunos casos, hasta la cuarta parte.
El calor aprieta, así que un pantalón corto, un nicky y una gorra puede ser un buen atuendo, es difícil pasar desapercibido, pero no llevar unas raiban, o un lotus puede ser buena idea, aunque el riesgo de robo es bastante bajo.
Los vendedores suelen enfadarse si regateas mucho, y luego te marchas cuando el precio ya estaba acordado.
No importa cuantas veces hayáis estado en marruecos, os la acabaran pegando, ya sea en alguna compra, o en un taxi o en alguna parte. A un amigo mio le metieron unos 12 euros por una bolsita de té, ja ja ja.
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