Este fin de semana me he ido con los chavales a Zugaztieta, un barrio cerca de Gernika, apartado del mundanal ruido y del mundanal mundo también. La casa no estaba del todo mal, los paisajes eran dignos de ser fotografiados, había buenas cascadas y ricos prados verdosos.
16:20, hora zulú, estoy en la cama y me doy cuenta de que no tengo cena para el viernes, pues siempre llevamos la cena del primer día y algo para compartir. Cuando mi madre me manda al wano por avisarle tan tarde, pienso: tranqui Josu, compras un pan ahora y un poco jamón y unos donetes o algo y sales del paso. Sigo apurando los 5 últimos minutos que me quedan de silencio y descanso.
Hostias!!!!, si esta todo cerrado, y he quedado en 15 minutos en la plaza unamuno, ya llego tarde!!. Un poco de queso cortado a sierra y un poco chorizo pamplona y corriendo para la calle con la maleta, el saco, y el frío y la pereza aun en el cuerpo.
Para las 17:00 horas ya estábamos en la estación de tren, y una marabunta de niños y niñas andaban correteando y chillando por toda la estación. Los padres tristes y liberados al mismo tiempo, se despiden de ellos con fuertes abrazos en la parada. La mayoría de chavales eran de 5º y 6º de la EGB, unas pocas de 4º de la ESO y un puñadito de bachiller, ahí es nada. En total 44, rumbo a la batalla, con cámara por lanza y guantes por escudo.
Al llegar allí todo estaba más negro que la boca del lobo, y la coordinadora había avisado a la ertzaintza para que nos acompañara por la carretera, y aunque en un primer momento nos reímos hasta que nos dolió la tripa, la verdad que luego vimos cuanto nos queda por aprender, pues aunque no eran más de 300 metros, había un trafico infernal, y luego un camino por el monte más oscuro que jamás haya visto, resbaladizo y traicionero.
Una vez allí, la rutina, normas del fin de semana, la cena, los cuartos y algunos juegos típicos. Esta vez no hubo problemas con los cuartos, había 4, uno para 5º, otro para 6º, otro para la ESO y otro para bachiller, y los monis con los de la ESO, que seguro darían más juego por la noche.
Por la noche hacía algo de frío, se oían algunos ronquidos, y algunos otros sonidos que hicieron que yo y otro monitor nos descojonaramos a las bravas. Aun no sabemos que pasó ahi arriba donde estaban “durmiendo” 4 mujercitas en 2 camas.
Para la una y media estaban dormiditos como angelitos y a las 8 tocábamos diana, y claro esta, ahí ya no se reían tanto, yo el primero. Todos a la ducha para que no huela a ciervo muerto nadie, y a hacer cosas. Una de las actividades era representar un juego de rol, donde había inmigrantes sin papeles, mafiosos, inválidos, policía, embajada, etc y había que conseguir entrar y conseguir trabajo, algo tremendamente difícil, pues yo, el policía, al principio mande al maco a mas de uno, pronto se escapaban y pronto me volví bastante corrupto, cambiando galletas con chocolate por dinero, o jugando a trileros con ellos, y ganándoles casi siempre además, jejeje. La gente se robaba cuando se empezaban a desesperar, haciendo chanchullos, como la vida misma, no hay más que poner a alguien contra las cuerdas para ver hasta donde es capaz de llegar, vieron la moraleja muy rápido. Los moros no vienen aquí a robar, sino que vienen aquí, y roban, que es distinto.
El segundo día aguantaron hasta las 2 de charleta, y a las 8 ya estaba todo muy cuesta arriba, el dolor de cabeza se notaba y la falta de sueño hacia mella, y recordaba los momentos en los que iba de campamento y hacia eso mismo durante 10 días, uff.
Un viaje corto hasta casa, y a dormir a las 10 de la noche. En resumen, un buen fin de semana que me deja un sabor agridulce, muy bueno por la gente que he descubierto allí, muy buena gente disfrazadas de malotas, con un potencial asombroso, y por eso mismo veo que tal vez se podría haber aprovechado más. Buscaremos algún hueco para los mayores a ver que nos dan...
miércoles, 3 de diciembre de 2008
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