miércoles, 15 de junio de 2005

Un capullo sin flor

Todo el mundo sabe, las grandes personas como yo, amables y gentiles están en vías de extinción, y hoy veremos un ejemplo más para ratificar esta teoría. No es que yo sea la madre Teresa, ni muchisimo menos, pero intento respetar a todo el mundo, y tratando a la gente como lo que son: personas.

Recién salía yo del aula de informática, después de hablar con un par de alumnos que hacia tiempo que no veía, por motivos diversos, como que uno de ellos se había ido a Vitoria para hacer las pruebas de acceso a a la universidad, algo realmente ejemplar.

Después de darle la llave al jefe de servicios como todo los días, lo que debería haber pasado es lo siguiente:
* Pasar a la sala de régimen abierto
* Salir a la sala de detector de metales
* Pasar la barrera
* Coger el autobús
* Mirar a la pedazo de pelirroja que se monta siempre
* Llegar a casa

Por supuesto esto que parece tan fácil, no lo es tanto como parece, pues a pesar de que durante todo este tiempo no hubo ningún problema, hoy lo hubo, y hemos aquí.

El problema llega cuando en la sala de régimen abierto esta un funcionario nuevo, lo cual no es tan raro, pues debido a los turnos, no conozco a todos. Bien después de ponerme en frente de la puerta, dispuesto a que la abra, para pasar, me doy cuenta de que el chico esta llamando pues no me conoce (algo genial, es su trabajo),
el problema esta en la conversación que tiene con su compañero, que al dejarse la puerta abierta, esta a mi disposición:
Oye, que tengo aquí un chico, con nicky rojo, con cara tonto, quien es?
……
Ok, de informática?, pero no tiene pase o algo?
……
Bien, así que tiene pase, pero seguro?.
……
Ok, vale.
Después de quedarme totalmente flipado por el trato, sobretodo porque el que me lo ha dicho tiene una cara de
yonki que no sabia si me iba a pedir el pase, o un chute. Después de pedirme el pase, le comento, que no siempre me dan, es más, muy pocas veces me dan, por lo que entra otra vez dentro (dejando la puerta abierta, tal vez por el efecto de droga, jeje), y vuelve a llamar para ver si el que da los pases sabe algo.
Epa, que tengo aquí un empanado, que no tiene pase, y dice que es el informático.
…….
Ah!!, osea que aunque no tenga pase, yo le dejo pasar no?
……
Ok, entonces le abro.
Pero parece que no se fía de su compañero, y vuelve a hacer otra llamada, y mientras mi autobús se marcha, claro esta. Ya solo le falta llamar a su madre, y decirle:
Mama, que voy a cenar, tengo aquí un chico, le abro?
Pero bueno, ya estaba totalmente harto, así que cuando abre la puerta voy donde el, y según sale, dice, epa, que no sabia quien eras, y estaba informándome. Lo primero que hago, es pedirle por favor el nombre (esto siempre acojona), con lo que se empieza a poner a la defensiva, diciendo cosas como:
Oye que si no tienes pase no es mi culpa, tendré que confirmar que no eres un interno.
Por supuesto, ojala todos lo hicieran siempre, pero el trato que he recibido no me ha parecido correcto, te
importa decirme tu nombre?.
No te voy a decir el nombre, como mucho el numero de función.
Ok perfecto, pues dime que apunto.
Pero a ver, que tengo que saber quien eres para abrirte
Si eso nadie lo discute, pero el respeto a los compañeros de trabajo, es fundamental, y tu hoy no lo has tenido.
Como que no?
Bueno, me das el numero o no?
No
A esto , ya le respondo, venga tío, pues que te den, jefatura tendrá noticias de esto. Y según me marcho, dice, a ver espera, cual es el problema?. Ahora viene de amable, anda ya, sin hacerle el menor caso, me marcho, y
después de esperar 30 minutos, pues por su culpa he perdido el bus, llego a casa, pero lo peor de todo ya os imagináis que es no?

¡¡¡¡ NO PUDE VER A LA PELIRROJA, CON LO BUENA QUE ESTA !!!!, jaa jajaaj

Bueno, aquí acaba esto, un saludo.

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